La pelea
Tuesday, August 12, 2008
En los pueblos rurales y en los campos agrícolas, sus habitantes no tiene mucho que hacer, así que se inventan formas de matar el tiempo, pasatiempos para vencer al aburrimiento y el tedio de las tardes calurosas en verano y frías en invierno. Las cervezas, el alcohol en general son alicientes. Pero sentarte solo a tomar no es muy divertido y los juegos de mesa a la larga aburren a menos que sean un jugador obsesivo y de eso hay muy pocos en el mundo.
En estos lugares la gente siempre encuentra alguna forma de pasar las tardes-noches sin aburrimiento. Alguna vez escuche una historia de un mayordomo de un campo y su mujer que organizaban orgias entre los hombres de campo y la esposa, dicen que todo iba bien hasta que se les ocurrió invitar a la hija adolecente y se acabo todo, la chica los acuso con la policía y muchos terminaron en la cárcel, otros son fugitivos que continúan buscando como matar el aburrimiento y el hastío de las tardes de alcohol.
En este campo, los adultos ya han encontrado una buena forma de diversión. Todas las tardes se reúnen en la cancha de basquetbol, forman un círculo y hacen su propia función de box. Pero no son ellos los que pelean, claro que no, después de doce horas de trabajo en el campo a pleno sol, lo último que quieres el liarte a golpes con alguien que si te va mal es mucho más fuerte que tu o esta mas enojado y puedes resultar herido. No, aquí los protagonistas de estas funciones de box, son los propios hijos. Armaban toda una cartelera por pesos, tamaños y se sentaban a ver como los hijos adolecentes se golpeaban hasta que uno de los dos caía al suelo o se rendía.
Ramón es el tercer hijo de Rigoberto y Alma, es un niño callado que nunca participa en las peleas, prefiere ir al huerto de naranjas o a caminar por los campos regados y llenarse los pies de lodo, costumbres desaprobadas por Rigoberto, que muestra preferencia por Tomas, el hijo mayor, un adolescente agresivo, que lleva en su cuenta ya haber vencido a todos los demás de su peso. Es invencible y Rigoberto esta feliz por eso, lo ha visto pelear hasta dos veces en una noche y ha sido testigo de cómo le rompe la nariz algún adolescente mucho mas grande que el, o simplemente como con dos golpes deja noqueado a su contrincante. Para Rigoberto no existe más hijo que Tomas.
El día de la pelea fue particularmente caluroso para ser otoño. En pleno octubre, el termómetro marco casi cuarenta grados bajo la sombra y los días calientes por lo general terminan mal, los hombres mayores del pueblo les da por tomar más.
Así fue ese día, para antes de que el sol se ocultara por completo, la cancha de basquetbol del campo ya era una cantina, los menores comenzaban a llegar para jugar un partido de basquetbol antes de comenzar las peleas, una forma de calentamiento previo. Ramón se acerco para jugar un poco, fue una tercia contra su hermano y otros dos. No pensó que al ganarles, su padre terminaría obligándolo a ponerse los guantes contra su propio hermano, decirle que no sería mucho peor. Tomas se reía de él, escuchaba sus amenazas en silencio, quieto observando como la apretaban las cuerdas para que no fuera a terminar peleando a puño limpio.
Dentro del circulo comienza a moverse, intentando parar los golpes de su hermano sin tirar uno solo, cada embestida es detenida con sus puños, los ganchos, los rectos los detiene sin tirar una sola vez un golpe. Escucha a los demás gritar que pelee, que comience a boxear; el solo se mueve intentando adivinar hacia dónde va el siguiente golpe de Tomas. Lo observa y cuando ve el recto se hace a un lado y conecta un gancho al hígado directo en el cuerpo de Tomas que recula intentando respirar. El siguiente va directo al estomago, lo detiene con una mano y con la otra aprovecha el descuido y planta un derechazo en plena mandíbula, que hace tambalear a su hermano mayor. Sigue esperando y deteniendo los golpes, espera que su hermano se descuide y en la espera comete su primer descuido. Escucha una voz que le dice a su padre “Ramón sabe pelear” voltea a ver a su padre y entonces recibe un golpe en el estomago que le quita el aire y un gancho directo a la barbilla que casi lo tumba, comienza a correr hacia atrás para alejarse de los golpes y recuperarse, se aleja hasta que el circulo lo detiene. Comienza a moverse de un lado a otro, da el primer paso, una finta de golpe al hígado y de un cruzado, voltea la cara de su hermano que comienza a sangra de la nariz. Escucha a su padre gritar. Observa como lo ve con odio, como ve a su hermano con preocupación y regresa a la pelea, un gancho mas, dos golpes rectos al pecho y observa a su hermano que intenta respirar, un nuevo golpe en la cara ponen a Tomas de espaldas y a él de frente a su padre, dos golpes más. El primero le abre la ceja, el segundo le inflama un pómulo. Se hace a un lado. Tomas comienza a caer, lento como si el mundo comenzara a moverse en cámara lenta, sonríe, el triunfo es suyo, una sonrisa que es borrada en cuestión de segundos cuando siente un golpe por la espalda que lo hacen retorcerse de dolor, antes de caer al suelo siente la patada, la segunda la pasa cerca de la cara, pero ya entre dos personas contienen a Rigoberto que le grita y lo observa con odio. Se levanta, comienza a caminar hacia la huerta de naranjas, mientras escucha como su padre consuela a Tomas. Sigue caminando, hasta perderse en la noche y en la huerta de naranjas donde se siente seguro. La sonrisa regresa a su rostro, mientras escucha a su madre que lo llama. Una sonrisa de victoria, de triunfo.