La pelea

En los pueblos rurales y en los campos agrícolas, sus habitantes no tiene mucho que hacer, así que se inventan formas de matar el tiempo, pasatiempos para vencer al aburrimiento y el tedio de las tardes calurosas en verano y frías en invierno. Las cervezas, el alcohol en general son alicientes. Pero sentarte solo a tomar no es muy divertido y los juegos de mesa a la larga aburren a menos que sean un jugador obsesivo y de eso hay muy pocos en el mundo.
En estos lugares la gente siempre encuentra alguna forma de pasar las tardes-noches sin aburrimiento. Alguna vez escuche una historia de un mayordomo de un campo y su mujer que organizaban orgias entre los hombres de campo y la esposa, dicen que todo iba bien hasta que se les ocurrió invitar a la hija adolecente y se acabo todo, la chica los acuso con la policía y muchos terminaron en la cárcel, otros son fugitivos que continúan buscando como matar el aburrimiento y el hastío de las tardes de alcohol.
En este campo, los adultos ya han encontrado una buena forma de diversión. Todas las tardes se reúnen en la cancha de basquetbol, forman un círculo y hacen su propia función de box. Pero no son ellos los que pelean, claro que no, después de doce horas de trabajo en el campo a pleno sol, lo último que quieres el liarte a golpes con alguien que si te va mal es mucho más fuerte que tu o esta mas enojado y puedes resultar herido. No, aquí los protagonistas de estas funciones de box, son los propios hijos. Armaban toda una cartelera por pesos, tamaños y se sentaban a ver como los hijos adolecentes se golpeaban hasta que uno de los dos caía al suelo o se rendía.
Ramón es el tercer hijo de Rigoberto y Alma, es un niño callado que nunca participa en las peleas, prefiere ir al huerto de naranjas o a caminar por los campos regados y llenarse los pies de lodo, costumbres desaprobadas por Rigoberto, que muestra preferencia por Tomas, el hijo mayor, un adolescente agresivo, que lleva en su cuenta ya haber vencido a todos los demás de su peso. Es invencible y Rigoberto esta feliz por eso, lo ha visto pelear hasta dos veces en una noche y ha sido testigo de cómo le rompe la nariz algún adolescente mucho mas grande que el, o simplemente como con dos golpes deja noqueado a su contrincante. Para Rigoberto no existe más hijo que Tomas.
El día de la pelea fue particularmente caluroso para ser otoño. En pleno octubre, el termómetro marco casi cuarenta grados bajo la sombra y los días calientes por lo general terminan mal, los hombres mayores del pueblo les da por tomar más.
Así fue ese día, para antes de que el sol se ocultara por completo, la cancha de basquetbol del campo ya era una cantina, los menores comenzaban a llegar para jugar un partido de basquetbol antes de comenzar las peleas, una forma de calentamiento previo. Ramón se acerco para jugar un poco, fue una tercia contra su hermano y otros dos. No pensó que al ganarles, su padre terminaría obligándolo a ponerse los guantes contra su propio hermano, decirle que no sería mucho peor. Tomas se reía de él, escuchaba sus amenazas en silencio, quieto observando como la apretaban las cuerdas para que no fuera a terminar peleando a puño limpio.
Dentro del circulo comienza a moverse, intentando parar los golpes de su hermano sin tirar uno solo, cada embestida es detenida con sus puños, los ganchos, los rectos los detiene sin tirar una sola vez un golpe. Escucha a los demás gritar que pelee, que comience a boxear; el solo se mueve intentando adivinar hacia dónde va el siguiente golpe de Tomas. Lo observa y cuando ve el recto se hace a un lado y conecta un gancho al hígado directo en el cuerpo de Tomas que recula intentando respirar. El siguiente va directo al estomago, lo detiene con una mano y con la otra aprovecha el descuido y planta un derechazo en plena mandíbula, que hace tambalear a su hermano mayor. Sigue esperando y deteniendo los golpes, espera que su hermano se descuide y en la espera comete su primer descuido. Escucha una voz que le dice a su padre “Ramón sabe pelear” voltea a ver a su padre y entonces recibe un golpe en el estomago que le quita el aire y un gancho directo a la barbilla que casi lo tumba, comienza a correr hacia atrás para alejarse de los golpes y recuperarse, se aleja hasta que el circulo lo detiene. Comienza a moverse de un lado a otro, da el primer paso, una finta de golpe al hígado y de un cruzado, voltea la cara de su hermano que comienza a sangra de la nariz. Escucha a su padre gritar. Observa como lo ve con odio, como ve a su hermano con preocupación y regresa a la pelea, un gancho mas, dos golpes rectos al pecho y observa a su hermano que intenta respirar, un nuevo golpe en la cara ponen a Tomas de espaldas y a él de frente a su padre, dos golpes más. El primero le abre la ceja, el segundo le inflama un pómulo. Se hace a un lado. Tomas comienza a caer, lento como si el mundo comenzara a moverse en cámara lenta, sonríe, el triunfo es suyo, una sonrisa que es borrada en cuestión de segundos cuando siente un golpe por la espalda que lo hacen retorcerse de dolor, antes de caer al suelo siente la patada, la segunda la pasa cerca de la cara, pero ya entre dos personas contienen a Rigoberto que le grita y lo observa con odio. Se levanta, comienza a caminar hacia la huerta de naranjas, mientras escucha como su padre consuela a Tomas. Sigue caminando, hasta perderse en la noche y en la huerta de naranjas donde se siente seguro. La sonrisa regresa a su rostro, mientras escucha a su madre que lo llama. Una sonrisa de victoria, de triunfo.

Rostros conocidos-Rostros ocultos

Baja de su carro sin esperar el golpe. No se da cuenta que la esta esperando hasta que recibe el primer golpe. En el suelo ella rueda sin saber bien lo que pasa, esquiva las patadas hasta que logra levantarse e intenta correr hacia dentro de su casa. Siente el tirón en el brazo y siente como sus huesos y sus músculos se rompen. Cae al suelo y entonces lo ve. Es un rostro conocido. Un rostro por el que hace años ella hubiera dado su vida. Ahora siente que esta a punto de hacerlo.

En el suelo le grita que deje de golpearla, grita de dolor mientras el la golpea en la cara. Sus pómulos y su nariz comienzan a sangrar, el no para de golpearla, ella no deja de moverse hasta que lo tumba. Se levanta e intenta huir de nuevo entonces el cuchillo alcanza su espalda. Primero se clava en su cuello y siente como la sangre comienza a fluir hacia abajo, siente el líquido caliente que comienza a mancharle la espalda, luego se clava entre sus costillas. Ella quiere dejarse ir pero el dolor no la deja, ella quiere gritar pero el miedo le robo su voz. La tercera cuchillada se clava en su muslo y entonces la deja caer.

La violencia continúa y ella sigue despierta, intenta irse pero no lo consigue, observa ese rostro tan conocido y piensa en lo hermoso que es y en todo lo que alguna vez lo amo mientras las patadas siguen llegando a su vientre a su pecho a su cara. La sangre ya comienza ahogarla. No la deja respirar.

Una voz lo hace detenerse. Ella no entiende lo que dice la voz que escucha desde lejos pero intenta pararse. Las piernas no le responden. Su garganta no la dejan responder y decir que ella esta ahí. Que necesita ayuda. Su mueve, intenta rodar y escucha una voz conocida pero diferente que dice “esta viva” y se acerca de ella. Observa como una figura corre a lo lejos y un nuevo rostro conocido se acerca y le dice “tranquila, te llevare al hospital” Entonces cierra los ojos y se deja ir.

El baile de las muñecas

 

 

 

"Yo, te esperé toda la tarde
Y me llené de tus olores
Recuerdo tus ojos y tu lengua.
Lleno de amor rompí tu carne
Mojé mi cuchillo
Y moje mi pantalón"
Barbie. La polla records

 

Sale de la visita del doctor con una sonrisa en la cara. Camina por la banqueta feliz. No ve la camioneta que se acerca, tampoco ve a las personas que se bajan de ella hasta que siente el golpe que la tumba y siente como la cargan entre dos y la avientan en la parte de atrás de la camioneta. Ella quiere gritar pero recibe un golpe en el estomago que le saca todo el aire, lagrimas de dolor y miedo le recorren la cara mientras oye las risas y los insultos de las dos bestias que van en la parte de enfrente.

Se acerca a ella y le amarra las manos y la boca mientras la acaricia en la entrepierna. Intenta cerrar las piernas, una cachetada, el dolor hacen que el cuerpo se afloje y siente como la mano la acaricia sobre el pantalón, escucha la voz amenazándola con la violación, se retuerce intentando soltarse y otra cachetada la deja quieta. Una jeringa se clava en su brazo y todo se vuelve oscuridad.

No es un sueño como ella quiere pensar cuando abre los ojos. No lo es. Sus manos atadas, el líquido viscoso que le escurre entre los muslos y su pies atados igual que sus brazos separados, sin permitir ninguna defensa la regresan a la realidad. No es un sueño. Intenta saber en donde esta. En donde la tienen, pero la oscuridad no se lo permite. Intenta moverse y un dolor le recorre las muñecas y los tobillos, siente como el material con el que la amarraron se le incrusta en la piel. Se queda quieta, llorando en silencio y rezando por que esto pronto termine. Pide de nuevo una inyección para no sentir mas, grita que la saquen de ese lugar pero no encuentra respuesta. El silencio parece formar parte de la tortura.

La figura abre la puerta y un halo de luz dibuja la silueta. Ella le pide clemencia, le ruega que no le haga nada. La oscuridad una vez que la figura cierra la puerta no le permite ver la sonrisa mientras se acerca a ella. Sigue llorando mientras sus amarres se sueltan. Ella dice gracias y una carcajada es toda la respuesta. Los sinchos de plástico han sido cambiados por cuerdas de tela. Un descanso para un dolor. Ella vuelve agradecer solo por el cambio de material de sus amarras. Un tirón de pelo le enseñan un nueva forma de dolor, un tirón de cabello que la regresan a su estado de angustia. Cierra los ojos y siente como caen sus cabellos en su cara. Cabellos que anteriormente estuvieron en su cuero cabelludo. Siente las manos que le recorren el cuerpo y como le quitan la blusa. Siente como la desvisten lentamente, la desvisten como ella desvestia a sus muñecas cuando era niña. Cierra los ojos y se transporta. Ya no tiene 20 años, no esta amarrada en ningún lugar. Esta en su casa jugando con sus muñecas, nadie puede hacerle daño. Una lengua entrando a su boca la regresan a la realidad. Una manos recorren su cuerpo mientras la boca sigue recorriendo su cara. Llegan las primeras arcadas, la figura encima de ella la voltea y el vomito queda a pocos centímetros de ella en el suelo muy cerca de su cara. El dolor en su entrepierna es tan fuerte que instintivamente muerde los labios de su atacante, siente el sabor de la sangre en su garganta, no sabe si es la sangre de su atacante o la de ella que ha sido mordida igual que ella mordió. Siente las embestidas dentro de ella, siente un dolor inmenso, siente unos labios en sus pechos, sus pezones reaccionan antes de la mordida, la sangre escurre por su pecho y la figura la escupe. Ella no lo sabe pero en su cara queda un pedazo de lo que fuera su pezón. Sus gritos de dolor son ahogados por las carcajadas de su atacante. Una vez que termina se levanta y se va. Otra figura entra y la inyecta. Ella cae en un sueño profundo.

No es un sueño. Esta vez ella sabe que no es un sueño, el dolor en su pecho y en su entrepierna le dicen que no es un sueño. El olor a vomito le hacen ver que no es un sueño. Intenta vomitar de nuevo pero todo queda en arcadas y un poco de saliva. Ya no intenta gritar. Sabe que no saldrá viva. Llora en silencio. Cuando la figura entra de nuevo ella le suplica que la mate, le pide por dios que la mate, una patada en el vientre es toda la respuesta. Una patada que le recuerda que no esta sola en ese lugar. Una patada que le hace gritar a su atacante que esta embarazada que la deje ir, que lo haga por su hijo aun no nacido. Una carcajada y otra patada en el vientre la hacen callar. Todo vuelve a comenzar. La repetición de la película de ayer solo cambia por los tirones de cabello cortados de raíz, cuando la voltea y la penetra por detrás. Un nuevo dolor es descubierto. Cada segundo descubre un nuevo dolor. Al terminar llega la inyección salvadora. Se vuelve a dormir en un sueño que no le permite soñar en nada.

No sabe cuantos días han pasado. Solo sabe que el olor a sangre y vomito siguen ahí recordándole que no es un sueño, que aun sigue viva su cara. Su cuerpo es una mancha de sangre, tierra y lagrimas, su entrepierna tiene mas líquidos que ella no quiere ni pensar.

Esta vez no es la misma figura la que entra. Es una figura pequeña. Se queda parada en el marco de la puerta observando. Ella le pide piedad. Ella le suplica que la mate o que la deje ir. Observa a la pequeña figura caminar hacia ella con algo que brilla en sus manos. Sabe que es un cuchillo, le pide a dios por su alma y le pide a dios que le perdone todos sus pecados. La figura corta las amarras y le dice “váyase”, no vendrán hasta mañana. Ella siente sus manos libres que no puede regresar a su lugar, están entumidas, quieren quedarse en la misma posición. El dolor de regresarlas a su posición natural es un dolor liberador. Desesperada busca su ropa y se encuentra con una cabeza, con cabellos que aun están en su lugar, desesperada sale corriendo con un pedazo de tela en la mano de lo que antes fue un vestido se lo pone mientras sale por la puerta principal. El sol en su cara la regresa a la vida. Un minuto para recobrar la conciencia. Un minuto para saber que hacer. Luego corre, hacia donde sea, lejos de ahí. A cualquier lugar.

Temor a dios

Ayer lo vi pasar de nuevo. Siempre pasa a la misma hora, creo que viene del trabajo. Mi mama dice que es un religioso. Alguien que va de casa en casa llevando la palabra de dios. También mi mama dice que la palabra de dios que el va y lleva de casa en casa no es la correcta, que están equivocados. Que nuestra religión es la verdadera. Yo no entiendo la diferencia. La palabra de dios es la palabra de dios.

No lo veo pasar por eso. Es un niño guapo, no es un niño, es un hombre guapo. Lo veo pasar desde la ventana de la sala de mi casa y espero que se acerque hablar conmigo sobre dios. Aunque yo le preguntaría otras cosas. Cosas más personales. Sara que es mi mejor amiga dice que es muy grande para mí, pero a mi eso no me importa. Me gusta verlo pasar, eso es todo. Además no creo que se fije en mí. Yo aun no cumplo ni siquiera quince años.

Hoy se para en la puerta de mi casa y toco. Cuando abrí y lo vi parado frente a mí con su sonrisa y su Biblia en la mano me estremecí. En la bolsa de su camisa una etiqueta me decía su nombre. Aun así el se presento y me dijo a que iba. Le abrí la puerta de mi casa y platicamos mucho, no solo de la palabra de dios y de su forma de ver la religión, también me pregunto sobre la escuela, que quería estudiar de grande. Me sentía soñada platicando con el. Cuando se fue me prometió que regresaría todos los días a leer parte de la Biblia conmigo, que había sido muy reconfortante para el leerla junto a mi.

Han pasado ya siete días desde que llego a mi casa y leímos por primera vez la Biblia juntos y no ha faltado un solo día a la cita. Ayer me beso, me dijo que era una niña muy linda y que le gustaría mucho darme un beso. Yo cerré los ojos y lo espere. Fue un beso tierno, lindo. Fue mi primer beso.

Hace un mes que viene y me visita. Ya no leemos tanto la Biblia. El me besa y me toca. Yo no dejo que me toque más que por arriba de la ropa. Hoy el se enojo mucho por que me quiso meter la mano debajo de la blusa y no lo deje. Me grito muchas cosas. Me dio miedo pero luego me pidió perdón y yo lo perdone. No solo por que lo quiero, sino por que el me enseño que el arrepentimiento y el perdón son cualidades que dios nos dio a los seres humanos. También me dijo que si nos queremos dios nos perdonara que lo hagamos. A mi me da mas miedo que mi mama se vaya a enterar. No le gustara y seguro me pegara o me mandara a vivir con mi papa a otra ciudad y no lo volvería a ver. Aun así le dije que mañana que mama se vaya a la iglesia tendremos tiempo de hacerlo. Estoy nerviosa. Tengo muchas preguntas.

Estoy en la cama y el esta encima de mí. Su sonrisa se ha ido y solo queda una mueca que me hace recordar al demonio. Cuando entra dentro de mi me duele mucho, siento que me esta desgarrando cuando le digo que pare me golpea en la cara y me llama puta, me dice que yo estuve buscando eso y que el me castigara. Que es su deber como buen cristiano. Cada vez que entra me duele mas. Yo intento gritar pero no me lo permite me tapa la boca con su mano. Yo se la muerdo y el me cachetea. Pasa un minuto más y de pronto el grita y yo siento escurrir algo que me arde. Me arden mis muslos. Es como agua hirviendo. Es como si el infierno hubiera salido de el. Se levanta y me dice que me lo tengo merecido. Que debo de aprender el temor a dios. Que el me lo va enseñar y que si lo hablo con alguien el castigo divino será peor. Se levanta y se va. Yo me duermo hasta el otro día. No voy a la escuela me siento mal. Tengo fiebre y tengo miedo. En la tarde que mi mama se va a misa el vuelve a tocar. Yo no quiero abrir y el comienza a gritar. Abro antes de que los vecinos lo escuchen y le digan a mi mama. En la puerta ya no solo esta el. Otra persona lo acompaña.

Autobiografia del momento

Las palabras fluyen mientras PJ Harvey canta en el reproductor. No dejan de salir desde sus manos al teclado de su vieja laptop que en opinión de algunos es como una vieja combi hippie. Llena de calcamonias que platican a que se dedica, en que piensa, que quiere. Las palabras fluyen desde sus manos a ese odiado sistema operativo del que se ha vuelto dependiente por una sencilla razon, se ha vuelto dependiente por la independencia del Wi Fi, las palabras siguen saliendo y plasmando en la pantalla mientras el café recorre su sistema nervioso en un intento desesperado de parecer vivo. El quiero contar historias y algunas rondan en su cabeza, algunos pasan por el proceso de imaginarse y desde las manos salir a su vieja laptop. El piensa en historia. Ayer pensó en la historia de un chofer de transporte urbano que se vuelve loco y secuestra a sus pasajeros llevándolos hasta el viejo canal y dejando caer el camión. Que la gravedad haga lo suyo. Luego recuerda que hace mucho escucho una historia parecida y la deshecha. Después recuerda que soño con una amiga que hace mucho se fue y a la cual podría rendirle un homenaje contando una parte de su historia. Esa parte que todos tenemos que puede ser contada, novelada y al comenzar piensa que ella no se merece ser una historia. Se merece ser un recuerdo y lo deja por la paz. También piensa en escribir una historia sobre sicarios y decide que seria repetirse así que con un trago de café, no en su taza amarilla, esa es para otros momentos, sino en su taza negra, la deshecha y vuelve a comenzar.

Las palabras comienzan aparecer en la pantalla mientras la televisión le vende placebos que no quiere ni piensa en comprar pero que le dejan cierto sabor en la boca, algunas ideas para escribir hasta que decide que la mierda de la televisión debe de durar en la memoria de las personas lo que duran en aparecer y desaparecer. Se olvida de la idea del cuento del celular olvidado y encontrado por una persona que decide hablarle a los contactos de la gente para establecer una amistad con ellos. Aun así sus manos no dejan de teclear. El café ha sido cambiado por una cerveza, la primera de muchos que el piensa le ayudaran a terminar una historia. Eso no sucede. Su carpeta de cuentos sin terminar cada vez tiene mas archivos guardados, algún día esta carpeta se vaciara y sus cuentarios estaran terminados.

El sol ha terminado por desaparecer y darle paso a la luna y el sigue sentado en su vieja laptop escribiendo sin escribir, pensando sin pensar. Pasan tantas ideas por su mente que no sabe cual escribir. En la calle los ruidos del día han sido cambiado por los ruidos de la noche, diferentes, el canto de los grillos, la música de los vecinos y el comienza a extrañar el ruido del día, ese le gusta mas, son mas humanos, menos fingidos. Piensa que la noche lleva a los humanos actuar como autómatas sin sentido y recuerda que los grillos son los encargados de ocultar los gritos de las almas en pena. Si al menos lograra escuchar una de estas almas en pena y así escribir su historia, pero no el es demasiado inteligente para creer en fantasmas o para creer en cualquier cosa que no haya sido comprobada. Las palabras fluyen y la pantalla se llenan de ellas hasta el cansancio, hasta el hastió y en el reproductor PJ Harvey le ha cedido el turno a Pearl Jam que canta en voz muy baja A bad time, nothing could save him Alone in a corridor, waiting, locked out He got up outta there, ran for hundreds of miles He made it to the ocean, had a smoke in a tree…con esa canción se va a dormir…mañana será otro día.